Masala Darbar, restaurante indio en Madrid.

La realidad es que no fue una visita premeditada o planteada. Salí de casa con la idea de ir a la zona a tomar el aperitivo y comer. Me encontré…...

La realidad es que no fue una visita premeditada o planteada. Salí de casa con la idea de ir a la zona a tomar el aperitivo y comer. Me encontré en medio de la muchedumbre que se manifestaba pivotando sobre un centro referenciado en la plaza de Cibeles, pero que ocupaba calles y calles de Madrid.

Así que, como, además de manifestarse, la gente necesita de su cervecita y de comer bien, no había un hueco decente donde meterse a tomar el aperitivo y, mucho menos, para comer.

Ya había decidido salir de la zona como fuera, pero no había manera. Y, de repente, pasamos delante de este restaurante y dijimos: oye ¿por qué no?.

Y la experiencia salió bien. Ya sabéis -quien me sigue- que no suelo hablar más que de los locales donde me ha ido bien. Normalmente, no me compensa perder el tiempo en hablar mal de nadie. Muy gordo tiene que ser lo que me haya ocurrido para que pierda el tiempo en criticarlo.

Éste es un restaurante sin pretensiones, como ocurre con muchos restaurantes de cocinas exóticas (para nosotros). Pero, bien situado (especialmente, ese día para mí), bien atendido y bastante agradable. Sin demasiado ruido, con una decoración normalita pero acertada en su modestia.

Y la comida bastante buena. Los platos engañan. Parece que las raciones son un poco pequeñas, pero después te das cuenta de que son todo lo contrario: bastante generosas.

Te reciben con un platito con dos salsa, un picadillo de cebolla con especias y pan de lentejas. El pan muy muy bueno. Las salsas a mí me gustaron mucho, pero esto es algo que depende de cada uno. Ya se sabe, sobre gustos…

De entrantes, pedimos unos rollitos de queso. Como los rollos de primavera chinos, pero rellenos de queso y algo más que desconozco. Muy buenos. Más si los mojas en las salsas de cortesía.

El segundo entrante fueron unos langostinos rebozados en harina de garbanzos. Algo así como una gambas en gabardina, pero con un rebozado distinto que le va muy bien.

Como último entrante, unas guiozas de pollo. Muy buenas.

Pasamos a los platos principales. Pedimos dos: pollo Madrás y ternera Rezzala (éste plato me llamó la atención especialmente porque siempre he pensado que en la India no comían vacuno).

Acompañados de arroz basmati especiado, los dos platos me gustaron mucho.

Es importante decir al camarero el nivel de picante que te gusta. Llevan bastante cuidado en no excederse.

El sitio me parece recomendable si te gusta este tipo de cocina.

El precio está en torno a los 25-30€/persona.

La dirección es calle de las Huertas 53, centro.

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