Sí. La Barra con mayúsculas. Ya hice un post sobre este establecimiento tradicional de Murcia capital. Ahora lo vuelvo a hacer porque este verano han hecho una renovación del restaurante. Pero, quiero hacer un post exclusivamente sobre el bar porque lo merece sobradamente.

Si antes tenía ese sabor tradicional, el local se ha renovado que exquisito gusto y es, sin lugar a ninguna duda, una entrada digna del restaurante al que puedes acceder después.

No obstante, ésta es una barra donde se puede comer con todos los placeres culinarios de la casa. Es realmente impresionante. La cocina tradicional, basada en la calidad del producto de temporada que ofrece la huerta de Murcia y el buen hacer tradicional de la casa, hace que el rato que dedicas a comer sea un placer absoluto.

Es de justicia felicitarlos. Una auténtica maravilla. Creo que en estos momentos es el local de restauración más bonito o uno de los más bonitos de Murcia capital.
La calidad de la materia prima cobra especial importancia en el enfoque del local, que trata este asunto dedicando generosos espacios a mostrarlo al cliente.

También la cocina está a la vista de todo el mundo con una oportuna ventana por el paso de acceso al salón del restaurante.

En cuanto a los platos degustados, todos espectaculares. Un nivel de calidad altísmo.

Primero, pulpo al horno, al estilo de Murcia. Al horno, jugoso por dentro y crujiente por fuera, como mandan los cánones. Los trozos -como se puede ver- no son pequeños precisamente. Los cinco trozos -en peso- equivalen a un plato normal de pulpo «a feira». Es quizás el mejor que he probado en los últimos tiempos.


Continuamos con unas quisquillas de Santa Pola. El aspecto ya te dice «cómeme» cuando pasas junto al expositor. Después sólo puedo decir que estaban cocidas perfectas, jugosas, con las cabezas para chupar y chupar.

Seguimos con maravillas de la Región de Murcia: un carpaccio de ijada de atún rojo del Mediterráneo aliñado con olivada, tomate y cáscara de naranja (tratada de alguna manera super-aromática). Un pecado hecho plato.

Lo último -simplemente para experimentar si la calidad en esto era como lo demás- un plato de jamón ibérico !00% de bellota. Difícilmente mejorable. Era de la marca Beher. Iba acompañado de unas cuñas de queso de oveja de Lorca. Del Abuelo Ruperto. Muy bueno.

Para cerrar la cena, unos paparajotes acompañados de un Pedro Ximénez.
Diría que la experiencia es absolutamente impresionante. Además de todo esto, el servicio y la atención son dignos de los mejores establecimientos.
Claro, la cuenta es acorde con lo que has tomado, en torno a los 70€ por persona.
Absolutamente justificado y totalmente recomendable si quieres gastar esa cantidad. No saldrás defraudado.



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