Dentro de ese complejo que he citado en el post anterior, se encuentra el restaurante El Rancho de la Aldegüela.

Se trata de un establecimiento que mantiene la misma línea del hotel. Mucha calidad en las instalaciones, mucho diseño y decoración impecable y un personal de servicio de alto nivel. La atención excelente.
En nuestro caso, la reserva de mesa se hizo desde el hotel. Al final de la cena, personal del hotel vino a preguntarnos que tal había estado todo y a invitarnos a una copa tras la cena en el piano-bar del hotel, si lo veíamos adecuado. Algo que ocurrió porque hacía un frío infernal que no invitaba a otra cosa que no fuera recogerse en el hotel.
Pero, vayamos a lo de comer.

De entrada decidí -visto el frío absoluto que hacía- una sopa castellana. Algo que es muy del lugar y que te puede ayudar a pasar una noche calentita en la estepa castellana.

Al mismo tiempo nos trajeron unas croquetas de jamón ibérico, muy redondas, muy buenas.

Para seguir, pedimos dos platos contundentes. Unas migas con huevos fritos (soy un amante absoluto de las migas, en cualquier lugar y en cualquier momento, si las hay, las pido). Y tengo que decir que me sorprendieron muy gratamente. Ligerísimas y sabrosísimas.

Para que nadie pensase que faltaban huevos, pedimos también unos huevos estrellados con trufa. Un plato de altísimo nivel. Una receta tradicional llevada a la excelencia de la alta cocina. Impresionante. Si vas a este restaurante, debes probar este plato, sin ninguna duda.
Finalmente pedimos unos postres dulces, con el fin de que no faltasen calorías. Tarta Ponche de Segovia, boceguillas, milhojas de crema y nata…



Muy bien. Pero, sobre todo, la sorpresa vino con la cuenta. Realmente muy barato para la calidad que ofrece.



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