Le empresa propietaria del restaurante La Penela lo es a su vez de varios restaurantes ubicados en Ferrol, La Coruña, Carballo, Santiago de Compostela, Vedra, Madrid, Torrelodones, Alcobendas, Barcelona y Paris. Bajo diferentes denominaciones o marcas (La Penela, Pazo de Villar de Francos, Barallobre y Ocafú) agrupan a un total de dieciséis establecimientos. Algo tendrá el agua cuando la bendicen…
Pero, me voy a centrar en el de Madrid de la Calle Velázquez, que es el único que he tenido la oportunidad de experimentar.
Se trata de un restaurante con amplios ventanales en la fachada, una gran salón principal y otro en altura que, cuando acudí a la cita, estaban totalmente llenos. Sin reserva no comes en fin de semana. Me cuentan que siempre está lleno. Una iluminación muy agradable.
La verdad es que he pasado en muchas ocasiones por la puerta y siempre he visto gente, pero desde fuera no te haces una idea real de lo que es el local. Cuando lo ves por dentro te sorprende por lo grande y por la cantidad de gente que puede llegar a albergar.
Tiene buenos accesos para disminuidos físicos, así como aseos adecuados.
Cuando te sientas a la mesa te sorprende el grandísimo bullicio que hay en el restaurante. No es molesto, pero se hace raro.

Vayamos a lo que más nos importa. Empezamos con un pulpo «a feira», plato inconfundiblemente gallego realizado como manda la tradición: con una base de cachelos (patatas) sobre la que descansa el pulpo cortado en rodajas ni muy finas ni muy gruesas, con su sal gorda y su pimentón dulce (de tierras murcianas). Realmente muy bueno.

Unas croquetas caseras siguieron al pulpo. No desmerecen nada. Tienen la particularidad de que no son redondeadas, más bien cortadas en cuadro, de manera que son pequeños y deliciosos paralelepípedos llenos de sabor tradicional.

En tercer lugar, uno de sus platos más reconocidos: la tortilla de Betanzos. Una jugosa tortilla de patatas hecha al modo de Betanzos. Es decir, muy poco cuajada por dentro. Debo decir que a mí me gusta la tortilla más cuajada, pero también que ésta estaba buenísima. Sin cebolla. La tortilla de Betanzos es sin cebolla. Eso me ayuda, porque yo soy de los que piensan que la tortilla de patatas es sin cebolla. Cuestión de gustos.

Después llegó el plato que para mí ha sido la estrella de la comida: la carne de Betanzos asada. Es difícil compararla con nada. Sólo puedo decir que, de las carnes de ternera asadas que he comido a lo largo de mi vida (en restaurante) esta es, muy posiblemente, la mejor. No voy a describirla. Sólo os recomiendo que la probéis. Las patatas que la acompañan son la mejor compañía que se podía elegir. Una maravilla.
Finalmente, los postres: filloas, arroz con leche y tarta de Santiago.
Empecemos por las filloas. No sé muy bien como las hacen. Van rellenas de crema y están doradas y crujientes. Muy muy buenas.
En cuanto al arroz con leche, siempre tenemos la tendencia a los tópicos. Esto es: el mejor arroz con leche se hace en Asturias. Pues bien, yo no digo que no, pero éste estaba tan bueno como el mejor.
De la tarta de Santiago no voy a decir más que estaba muy buena.
Este restaurante es muy recomendable. Me ha gustado muchísimo.



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