La relación entre los curas y la buena mesa forma parte del imaginario popular de muchos países europeos, especialmente en España e Italia.

La imagen del cura aficionado a la buena comida también tiene un componente cultural y literario. Numerosas obras costumbristas, novelas y relatos populares retratan a sacerdotes disfrutando de un buen cocido, de un asado dominical o de una sobremesa animada. En estos relatos, la mesa aparece como un espacio de encuentro, conversación y convivencia, más que como un simple lugar para comer.

Esta pequeña introducción quiere llevar al lector al hecho reconocido de que si ves a miembros de la curia comiendo en un restaurante es simplemente porque la comida es muy buena y el precio también.

Pues eso es lo que pasa en este restaurante situado muy cerca de San Juan de Letrán, en la Via Aleardo Aleardi nos. 4,6 y 8.
Es como en la carretera cuando ves un restaurante donde hay parados muchos camiones a la hora de comer.
Pero vayamos a la sustancia. Lo primero que hemos pedido -porque no podíamos aguantar la curiosidad- ha sido una ración de chopitos. Hechos exactamente igual que se hacen en España. Simplemente, idénticos. Y muy buenos.

Al mismo tiempo hemos pedido un plato de bresaola de vaca. Especial.

Luego ya como platos fuertes unos «tonnarelli cacio e pepe«, muy muy buenos. Y unos «bucatini all’amatriciana«. También excelentes.


Y, puestos a probar, pedimos también unos ravioloni provola e carciofi, burro e salvia. Muy especiales.

Pedimos -para terminar- tres postres al centro. Una milhoja, una tarta de chocolate y una tarta de queso con frutas del bosque.



Nada fuera de lo común. Pero buenos postres.



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