Hay quien dice que sólo se llega al cielo cuando sabes reconocerlo. Que la felicidad son momentos, personas, lugares, emociones, situaciones…
Hace años descubrí cuál es mi cielo. La intención de este blog es sólo mostrarlo: Madrid.
Me cautivó en mi infancia, cuando pasaba todos los fines de semana en casa de mis abuelos. Me cautivó el parque del Retiro, con su Casa de Fieras, con su estanque, con sus árboles inmensos sobre un niño de pocos años.
Me enamoró cuando vine a la Universidad. Aquellos tiempos en los que se respiraba libertad auténtica. Y he añorado Madrid de manera inconsciente toda mi vida. Ahora, finalmente, he vuelto. Forastero de nacimiento, madrileño de corazón.
Y las gentes de Madrid me han acogido como acogen a todo el mundo, con la mayor educación, cortesía y agrado que uno puede esperar.
Así que, cuando salgo al portal de mi edificio por la mañana, miro a derecha e izquierda y sólo veo Madrid. ¡Cómo se disfruta esta ciudad!

Pero, como desde el cielo se puede ir a cualquier sitio, también describiré mis experiencias en otros lugares, sean paraísos o purgatorios. No describiré lo que me resulte negativo. Este blog no es para eso.



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