Visitar el Coliseo, el Foro Romano y el Monte Palatino es adentrarse en la historia de una de las civilizaciones más influyentes del mundo. Estos tres espacios arqueológicos forman el conjunto monumental más emblemático de la ciudad y constituyen una visita imprescindible para quienes desean descubrir la grandeza de la antigua Roma.

El Coliseo de Roma.
El Coliseo, inaugurado en el año 80 d.C., fue el anfiteatro más grande del Imperio Romano. Con capacidad para más de 50.000 espectadores, acogía combates de gladiadores, espectáculos públicos y representaciones que fascinaban a los ciudadanos de la época. Su imponente arquitectura sigue siendo uno de los símbolos más reconocibles de Italia.

El Arco de Constantino junto a la parte trasera del Coliseo de Roma.
«El Coliseo o Anfiteatro Flavio (en latín Colosseum, en italiano Colosseo) es un anfiteatro de la época del Imperio Romano, construido en el siglo I. Está ubicado en el este del Foro Romano y fue el mayor de los que se construyeron en el Imperio Romano. Conocido originalmente como Anfiteatro Flavio, Amphitheatrum Flavium, a partir de la Edad Media pasó a ser llamado Coliseo porque a su lado había una gran estatua dedicada al emperador Nerón, el Coloso de Nerón, «Colossus», que Adriano había transformado en una representación de Helios, el dios Sol. De este «Colossus Solis» derivó el nombre actual del edificio. La estatua llegó a desaparecer.

El Coliseo de Roma.
En la antigüedad poseía un aforo para unos 65 000 espectadores, con ochenta filas de gradas. Los que estaban cerca de la arena eran el Emperador, su familia y los senadores, y a medida que se ascendía se situaban los estratos inferiores de la sociedad. En el Coliseo tenían lugar luchas de gladiadores y espectáculos públicos. Se construyó justo al este del Foro Romano, y las obras empezaron entre 70 d. C. y 72 d. C., bajo el mandato del emperador Vespasiano.

Pasillo interior del Coliseo de Roma.
El anfiteatro, que era el más grande jamás construido en el Imperio Romano, se completó en 80 d. C. por el emperador Tito, y fue modificado durante el reinado de Domiciano. Su inauguración duró 100 días, participando en ella todo el pueblo romano y muriendo en su celebración decenas de gladiadores y fieras que fueron sacrificados por el placer y el espectáculo del pueblo.

El Coliseo de Roma.
El Coliseo se usó durante casi cinco siglos, celebrándose en los últimos juegos de la historia en el siglo VI, bastante más tarde de la tradicional fecha de la caída del Imperio Romano de Occidente en 476 d. C. Los bizantinos también lo utilizaron durante el siglo VI. Además de las peleas de gladiadores, muchos otros espectáculos públicos tenían lugar aquí, como naumaquias, caza de animales, ejecuciones, recreaciones de famosas batallas y obras de teatro basadas en la mitología clásica.

Detalle del Coliseo donde se puede ver el saqueo de piezas de mármol.
El edificio dejó de emplearse para estos propósitos en la Alta Edad Media. Más tarde, sirvió como refugio, fábrica, sede de una orden religiosa, fortaleza y cantera. De sus ruinas se extrajo abundante material para la construcción de otros edificios, hasta que fue convertido en santuario cristiano, en honor a los cautivos martirizados durante los primeros siglos del cristianismo. Esta medida contribuyó a detener su expolio y a que se conservara.

Arco de Constantino junto al Coliseo.
Aunque la estructura está seriamente dañada debido a los terremotos y los picapedreros, el Coliseo siempre ha sido visto como un icono de la Roma Imperial, y es uno de los ejemplos mejor conservados de la arquitectura romana. Es una de las atracciones turísticas más populares de la moderna Roma, y aún está muy ligado a la Iglesia católica, por lo que el papa encabeza el viacrucis hasta el anfiteatro cada Viernes Santo.»Fuente Wikipedia.

Ruinas del Foro Romano.
A pocos pasos se encuentra el Foro Romano, centro político, religioso y comercial de la antigua ciudad. Entre sus ruinas pueden admirarse templos, basílicas y arcos triunfales que permiten imaginar la intensa actividad que se desarrollaba en este espacio hace más de dos mil años.

Ruinas del Foro Romano.
«El Foro Romano, también conocido por su nombre en latín, Forum Romanum, es un foro rectangular situado en el centro de la ciudad de Roma y rodeado por las ruinas de varios edificios antiguos. Los ciudadanos de la ciudad antigua se referían a este espacio, que originalmente era un mercado, como el Forum Magnum, o simplemente como el Forum.

Ruinas del Foro Romano.
Durante siglos, el Foro fue el centro de la vida diaria de Roma: lugar de celebración de procesiones triunfales y elecciones; escenario de discursos públicos, juicios penales y combates de gladiadores; y núcleo de los asuntos comerciales. Aquí numerosas estatuas y monumentos conmemoraban a los líderes de la ciudad. Corazón de la antigua Roma, ha sido descrito como el lugar de reunión más célebre del mundo y de la historia. Situado en un pequeño valle entre el monte Palatino y la colina Capitolina, actualmente el Foro es una extensa ruina compuesta por fragmentos arquitectónicos y excavaciones arqueológicas intermitentes que atrae a más de 4.5 millones de visitantes al año.

Ruinas del Foro Romano.
Buena parte de las estructuras más importantes de la ciudad antigua estaban situadas en el Foro o cerca de él. Los primeros santuarios y templos de la monarquía romana estaban ubicados en su extremo sureste.

Ruinas del Foro Romano.
Entre estos se encontraban la antigua residencia real, la Regia (siglo viii a. C.), y el Templo de Vesta (siglo vii a. C.), así como la Casa de las Vestales, todos los cuales fueron reconstruidos después del nacimiento del Imperio Romano.» Fuente Wikipedia.
La visita se completa en el Monte Palatino, una de las siete colinas de Roma y lugar donde, según la tradición, fue fundada la ciudad por Rómulo. Además de sus importantes restos arqueológicos, ofrece algunas de las mejores vistas panorámicas sobre el Foro Romano y el centro histórico.

Rómulo y Remo en la Casa dre la Loba. Foto de EmDee.
«Es una de las áreas más antiguas de la ciudad de Roma, con yacimientos arqueológicos que datan en torno al año 1000 a. C. y formaba parte de la llamada Roma Quadrata. Según la leyenda era el lugar donde Rómulo fundó Roma, y donde fijó su morada. Durante el Principado, fue la residencia oficial de los primeros emperadores de Roma, ya que Augusto tenía su casa en la colina, la cual pronto se convirtió exclusivamente en la sede imperial. De hecho, el origen etimológico de la palabra ‘palacio’ en español y otros idiomas (palazzo en italiano, palace en inglés, palais en francés, «palast» en alemán) proviene a través del latín («palatium») del nombre de esta colina.

El Monte Palatino desde el Foro Romano. Foto de Lalupa.
La colina tiene forma de cuadrilátero irregular, con orientación este-oeste, una longitud de unos dos kilómetros, y una altura de unos 50m. Originariamente, el Palatino contaba con tres cimas diferenciadas: el Germal (Cermalus), situado en la parte occidental, y que tenía una altura de unos 51m, y el Palatual (Palatium), que era su cumbre con 51,2m. Al noreste se hallaba la pequeña colina Velia, en cuya cumbre se encuentra el Arco de Tito y que conecta al Palatino con el Esquilino al norte; a veces se considera el monte Velio como la tercera cima del Palatino, desde donde se desciende al Foro romano. Al sur, el Palatino forma con el Aventino la hondonada del Circo Máximo, a veces llamada vallis Murcia (valle de Murcia). Al oeste, forma con el Capitolio un pequeño valle llamado Velabro (Velabrum), que se abre hacia el Tíber. El valle que forma al este con el monte Celio es a veces llamado el valle del Palatino.» Fuente Wikipedia.
Recorrer estos tres enclaves es realizar un auténtico viaje en el tiempo y comprender mejor la extraordinaria herencia cultural que ha convertido a Roma en uno de los destinos turísticos más fascinantes del mundo.



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